Alan Greenspan, en su libro autobiográfico (The Age of Turbulence) dice, en tono de broma pero tratando de reflejar una intuición cercana a la verdad, que debería haber una ley que “impida llegar a la Presidencia a toda persona que esté dispuesta a hacer todo lo que se requiere para llegar a la Presidencia.” Esta frase me recuerda una del Premio Nobel de Economía James Buchanan: “En política, no llegan los mejores sino los más ambiciosos”.


Tiene razón en hacer el comentario en tono de broma, pues si existiera esa ley no podría nunca conocerse la intención de quien pretende llegar a la presidencia.
Si pudiera conocerse la intención de las personas y sancionarse por ello, creo que deberían convertirse a todas las casas en cárceles. ¿alguien que tire la primera piedra?
Así es Miguel, tu comentario me recuerda el siguiente experimento mental: ¿Si usted estuviera seguro de lograr que alguién desaparezca físicamente con solo pensarlo y que bajo estas condiciones sería imposible detectar que usted fue el causante de la desaparición de esa persona, pensaría en alguién?