En el reportaje de Mariela Hoyer “Los Liceos Públicos no enseñan materias duras” publicado ayer en El Nacional, se describe como en algunos liceos públicos los estudiantes no reciben clases de materias como matemáticas, física y química, por falta de profesores. Aparentemente, la “respuesta” al problema en estos liceos es otorgarles a los estudiantes una nota ficticia que les permita legalmente aprobar la materia. Las consecuencias para el bienestar de los estudiantes de estos liceos y para el desempeño económico del país son demasiados importantes como para no hacer un comentario sobre el tema.
¿Por qué hay un déficit de profesores de matemáticas, física y química en los liceos públicos?
Especializarse en estas materias requiere un esfuerzo mayor en términos de tiempo y dedicación en comparación con otras materias -algunos dirían que incluso requieren de mayor talento-. Sin embargo, una vez graduado, independientemente de la materia que se dicte, los ingresos serán idénticos para todos los profesores. En consecuencia, asumir el esfuerzo que requiere ser profesor de matemática, química y física no genera un beneficio adicional cuando se compara con otras materias.
Las personas con talentos para estas materias tienen un alto costo de oportunidad de estudiar para profesores, dado el bajo nivel de ingreso relativo que generan nuestros profesores en la educación pública. Una persona con una buena base cuantitativa puede dedicarse a carreras con mejor expectativa de ingreso, lo que desplaza el talento hacia esas otras carreras.
Estos factores se estarían conjugando para afectar negativamente la oferta de profesores de las llamadas materias “duras”.
Mejores ingresos, más profesores
No tengo información que me permita afirmar que hay un déficit de profesores en general. Sin embargo, si asumimos que en efecto hay un déficit de profesores de física, química y matemáticas, la solución estaría en ofrecer una mejor remuneración relativa a los profesores de estas materias. Con esta medida, incrementaríamos los beneficios que producirían el estudiar, prepararse y dar clases de las llamadas materias duras. El objetivo es ofrecer una contraprestación que compense el mayor esfuerzo que implica dedicarse a estas materias y, en definitiva, lograr que un porcentaje de las personas con talentos para estas materias no se dediquen a otras carreras.
Nadie niega la importancia de todas las materias que se enseñan en la educación básica y media, ni que, en general, los profesionales que se dedican a enseñar en la educación básica y media, deben obtener mejores beneficios económicos a los que actualmente perciben. Sin embargo, la escasez relativa de profesores especializados en ciertas materias, nos obliga a utilizar una estructura de incentivos que garantice que todos los estudiantes reciban instrucción en matemáticas, física y química, materias esenciales para su desarrollo personal y profesional.