El 29 de enero pasado advertíamos que el retraso en la entrega de divisas para la adquisición de repuestos causaría como consecuencia no intencional un incremento en el robo de vehículos. Hoy una noticia de primera página en El Nacional confirma esta situación. Esta es la nota:
Entre enero y julio se recibieron 16.725 denuncias de carros robados
El robo de autos es consecuencia de las dificultades para importar
El control de cambio aplicado en Venezuela desde 2003 fomentó la actividad delictiva
THABATA MOLINA
tmolina@el-nacional.com
¡Vidrios arriba, seguros abajo! De acuerdo con los expertos, esa sería la regla principal en un manual de recomendaciones para evitar ser víctima del robo del vehículo. Durante los últimos 2 años este delito se incrementó 11,23%, al pasar de 23.150 unidades robadas en 2006 a 25.750 carros robados en 2007, según las cifras extraoficiales del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.
Sin embargo, entre enero y julio de 2008, en el país se recibieron por lo menos 16.725 denuncias, lo que equivale a 2.389 vehículos por mes, y de acuerdo con los cálculos, la cifra podría llegar a más de 28.600 unidades robadas al finalizar el año.
Fermín Mármol García, abogado y profesor de Criminalística en la Universidad Santa María, asegura que el incremento del robo de carros en el país obedece a las trabas que tienen las compañías importadoras de repuestos para vehículos, como consecuencia del control de cambio implementado en Venezuela desde el 5 febrero de 2003, por lo que se formó toda una mafia que roba y revende repuestos a chiveras y particulares.
Un asesor de seguros de La Previsora, que pidió mantener su nombre en reserva, señala que cada vez es más complejo el trámite, y los lapsos de espera se alargan porque las distribuidoras de repuestos alegan que la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) retarda la asignación de dólares preferenciales a los importadores.
“Pueden pasar, en casos extremos, hasta seis meses antes de que una pieza sea reemplazada. Es una situación que escapa de las manos de las empresas aseguradoras, de los talleres mecánicos y hasta del propio cliente, que muchas veces pierde la calma, porque cree que la compañía de seguros no quiere resolver su problema”, expresa el asesor.

